Fractal

CAPÍTULO I
Ignoto

Me encontraba ahogándome en medio de un mar y en las profundidades de éste, sin saber precisamente por qué. Como si allí hubiera nacido. Mirara donde fuera, no encontraba más que agua a mi alrededor. Ni un solo ser vivo. Como si mi existencia allí fuera anterior a los orígenes de la vida. Y no pudiendo más contra la voluntad del agua por entrar a mis pulmones, decidí rendirme, cerré los ojos y confié en que esta absurda existencia acabaría tan pronto como apareció.
Inmediatamente volví a abrir los ojos, y se encontraba frente a mí un edificio. A mi lado, de la mano, una mujer. No la conocía, pero aparentemente éramos pareja. Entramos a aquel edificio, subimos y abrí la puerta de lo que aparentemente también era mi habitación. Nada tenía sentido. Yo nunca había estado en este lugar; sin embargo, me limitaba a seguir aquel guión preestablecido. Volteé, miré a mi acompañante, ella me sonrió y sin explicación alguna comenzó a hacerse más joven, a reducirse, a desvanecerse. Convirtiéndose de prohibida a imposible. 
Sin saber precisamente qué poder hacer, sólo caí sobre mis rodillas. No fue que ni bien choqué contra el piso y sentí que todo se deshacía. Como si aquel suelo no fuera más que papel sobre agua, y allí me encontraba nuevamente, sumergido en un mar ignoto, ahogándome desesperadamente mientras que el mar escondía mis lágrimas. Entonces sólo sentí miedo. Miedo por no saber qué era esto que me sucedía; de morir y despertar en alguna otra ilógica escena, o algo peor; de que esto sea infinito y tener que soportar esta dolora muerte repetidas veces. Y por más que traté de evitar que el agua ingresara a mí, me vi obligado a ceder otra vez. Me rendí nuevamente y esperé, con miedo, la escena posterior.

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