He nacido aquí,
he vivido mi infancia aquí
y he vivido mi juventud aquí.

He forjado amistades en este mismo lugar,
he obtenido experiencia,
he recolectado grandes recuerdos,
y he hecho cosas que jamás imaginé.

Y ahora me voy a un lugar muy lejano,
y no porque quiera,
sino porque me veo obligado.

Así que antes de partir
he de confesarles a todos ustedes que
durante todo el tiempo que estuve aquí,
nunca los quise.


...váyanse a la puta mierda y que los extrañe otro.
Abro los ojos: sigo vivo otra vez.
¿No se pudo, acaso, preguntarme antes de nacer? ¿Antes de venir a este mundo al que nunca deseé conocer? Cortésmente hubiera respondido "Gracias, pero no". Así no tendríamos por qué llegar a este constante renacer indeseado.
Observo a mi alrededor: todo blanco y sólo una sensación de mareo. Ignoro por qué se empeñan tanto en salvarme, cuando saben que lo intentaré nuevamente. Lo he intentado miles de veces, y miles de veces me han salvado.

Ahora me dirijo hacia la ventana, la abro y dejo que la gravedad —más una pequeña ayuda de mi parte— realice mi sueño; pero no: caigo sobre algún individuo quien resulta muerto tras mi impacto. Mientras tanto, yo sigo vivo y la funcionalidad de mis piernas es reemplazada por una silla de ruedas.
Ese sujeto muerto por mí anhelaba cada noche con despertar a la mañana siguiente, pero terminó sacrificando su vida para salvar a quien intentó, una vez más, no volver a ver el amanecer.

Morir debería ser más fácil... pero igual de divertido.
— Eres una puta.
— ¡¿Por qué me dices eso?!
— Porque lo eres, y no quiero formar parte de tu lista.
— ¡¿Cuál lista?! ¡¿De qué hablas?!
— De aquella lista que llevas marcada en tu vida y que indica cuántos hombres han pasado por ti.
— ¡¿Me trajiste hasta aquí sólo para decirme eso?!
— No te lo iba a decir delante de todos, que tengo modales.
— ¡Si tuvieras modales no me hablarías así!
— Soy sincero. No es mi culpa que la verdad sea una mierda y tú, una puta.
— ¡¿Si es que soy sólo una puta, por qué es que allí adentro me tratabas tan bien?!
— Como te dije, tengo modales. Además, tú como toda puta andabas muy pegada a mí sin que yo pudiera hacer nada para alejarte de manera educada.
— Es que pensé que eras diferente...
— Y tú, una cualquiera. Ahora vete.
Todos sabemos qué es Pokémon, y a más de uno la serie le habrá enganchado de niño. También fue mi caso; sin embargo, sólo me atrajo de ésta las primeras temporadas. Luego dejó de gustarme sin saber exactamente el motivo: ¿las siguientes temporadas tenían peor calidad o mi disgusto era a causa de entrar a la adolescencia?
El asunto es que siendo un niño me divertía de lo lindo viendo y apreciando cómo salvajemente se torturaban entre estos bichos sin siquiera preguntarme por qué no arrojaban ni una gota de sangre. O, peor aún, ¿por qué es que generalmente se encontraban tan dispuestos a pelear como si fueran incapaces de sentir dolor alguno?
Ahora que he crecido, madurado y convertido en una persona adulta, me doy cuenta que todos aquellos autodenominados "maestros pokemon" son una sarta de sádicos e imprudentes, y maldigo a la desquiciada censura por ocultar cómo es que verdaderamente quedaban los pokemones luego de que sus respectivos dueños los hicieran pelear sólo para demostrar quién la tiene más grande.
Tan sólo observen cómo quedaban normalmente estos pobres seres luego de una "batalla pokemon":





Algunos otros terminaban verdaderamente muy mal:




Otros con daños sicológicos severos:






Y algunos, sencillamente, muertos:





A ver cuánto se tardan las sociedades protectoras de animales en solventar este problema.

__________
Imágenes:
Fue un día exactamente como hoy ayer, un 15 de agosto, en que este preciado blog fue visto nacer por este mundo. Un día lleno de magia y esperanza que nada tuvo que ver con este blog. Eso es todo, chao.

Pd.: Todo el personal de Homo stultus desea un muy feliz cumpleaños a Un tiempo para ser tan lime, blog que nació exactamente el mismo día que el presente blog.
Visítenlo y disfruten de la semana de lime.
Aburrido con el largo de mi cabellera; cansado de lavarlo; de peinarlo por las mañanas, las tardes y las noches; de echarme agua de cuando en cuando para que el volumen de éste no desestabilice la perfecta proporción entre mi cráneo y el resto de mi bello cuerpo; de los cabellos electrizados, de aquellos que incomodaban la tranquilidad de mis ojos, de aquellos que se interponían en gran parte de mi campo visual y de aquellos otros que se aferraban de mis lentes; decidí, como bien dice el título del presente post, cortármelo.
Yo sé que varios de uds. no estarán de acuerdo con mi drástica decisión. Hasta quizá muchos asegurarán que ahora me veo mucho menos hermoso que antes. Bueno, no lo sé. Yo no soy quien debe juzgar cómo me veo actualmente, así que publicaré este par de fotos que servirán de guía para quienes aún no me han visto.

Antes:

Ahora:

¿Qué opinan?