Sonrisa muerta

(CAPÍTULO II: Sin fe)

CAPÍTULO III
Soledad

Se encontraba oscureciendo y yo aún no sabía mi destino. Al caminar por las calles, la gente sólo me miraba y agachaba la cabeza. Nadie se acercaba. Nadie me preguntaba nada. Sólo murmuraban "Es una lástima", mientras me volteaban la cara. De repente vi a una pareja de novios y me acordé de aquella mujer causante de mi última sonrisa. Pensé en visitarla, ¿pero para qué? ¿para contarle cómo se siente estar muerto? ¿para hacerla llorar con mi presencia? Sencillamente no podía hacerle eso a alguien que para mí fue muy importante. Además, ella debía algún día olvidarme, así como yo ya lo hice.
Seguí mi rumbo hacia ninguna parte. Durante mi recorrido pude apreciar ciertas cosas que en vida no me habían interesado. Cosas sin importancia. Cosas como una sonrisa, que a pesar de ser algo tan común, jamás habría imaginado lo difícil que en realidad sería realizar una. Lo intenté mientras miraba mi reflejo en un charco, pero sólo lograba mostrar los dientes cual perro rabioso. Lo seguí intentando unas cuantas veces más hasta que finalmente me cansé. Me tiré en donde pude y me cubrí con unos viejos periódicos que encontré a la mano.
No pude dormir. Cerré los ojos durante toda la noche, pero aún así me mantuve despierto. Al amanecer no tuve más remedio que levantarme y seguir caminando a pesar de seguir cansado. Era insoportable. Nada de lo que hacía me recobraba ni las fuerzas ni los ánimos. ¿Hasta cuándo durará esto? ¿Qué es lo que me ata a este mundo viviente? ¿Es que acaso debo hacer algo en especial? ¿Algo que en vida dejé pendiente? No lo sé. Si tan sólo hubiera una forma de acabar con mi existencia. Esta insignificante existencia que ya no deseo.

6 comentarios:

  1. Pensé en alguien al leer esta parte del cuento. Hace tiempo que no lo hacía.

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  2. ... dios!! A las 7 de la mañana ya estás en la pc?! O es la PSP? [m20]

    En mí.

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  3. y sería interesante que tu personaje explote, de repente, producto de tanto empacho de duda existencial. Dale muerte después de la muerte, igual y ya mateste su sonrisa...Pobre, no hay capitulo que no se atormente con tanto incierto.

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