¡¡WHAAAAAAAAAAARRRRRRRRRRRRRRGGGAAAAAAAAAAARRRRRBBLLLL!!

Fue hace tan sólo un par de semanas, pero lo recuerdo como si hubiera sucedido ayer:
Mi madre había sufrido alergia ante cierta comida, a lo cual requería de algunas pastillas de extraño nombre. Resulta que un día ella llama a la casa. Yo contesté.

Necesito que busques unas pastillas en mi velador y me digas cómo se llaman, que estoy en la farmacia y no recuerdo el nombre .
Ella dijo. Así que las busque intensamente como haría todo buen hijo; sin embargo, no las encontré.
Que ahí deben estar, busca bien.
Dijo nuevamente.
¡Que no están, te digo!
Entonces mira los recibos que están encima, busca el de la clínica y dime el nombre.
Vale.
Así que una vez encontrado el recibo de la clínica entre tantos otros de supermercados y demás, me dispuse a ver el nombre de aquella pastilla, pero mala suerte: sólo salía el monto, mas no el nombre.
Ma... sólo sale el monto...
— ¡Mierda!
— ...
— Ya, entonces mira, abre mi cajón y busca las pastillas.
Así que lo hice. Abrí ese cajón que no rebuscaba desde aquella época de mis travesuras de niño y yacían ahí unas pastillas blancas, tal como ella clamaba, pero éstas no eran ni pequeñas ni redondas; mas bien grandes y alargadas. Y el nombre, claro, no correspondía en lo absoluto.
— Este... ma... encontré unas blancas...
Dije tímidamente.
— ¡Al fin! Pues dime cómo se llaman.
Respondió un tanto aliviada luego de casi 20 minutos de charla.
— Vaginoflex...

Dijo entonces, luego de un largo silencio incómodo, que llamaría más tarde, pero nunca más llamó. Ya cuando volvió a casa, el tema de los óvulos anticonceptivos jamás fue comentado y ella cargaba consigo unas pastillas para la alergia que a los días se enteró que el médico jamás le había recetado.
Yo siempre creí que entre mi madre y mi padre no pasaba nada de ese tipo debido al peculiar trato que suele haber entre ellos. Peleas, rechazos, ninguna muestra de afecto y ni siquiera, en toda mi vida, un solo beso frente a mis ojos. Pero ahora sé que cuando ambos llegan tarde y cansados, es porque han dejado de lado sus roles de padres no-amorosos que llevan a cabo en esta suerte de teatro a la que llaman familia, y se dan mutuamente aquella intensa muestra de amor que jamás pudieron encontrar de manera directa en sus hijos.

...o eso o quizá y dentro de poco me entere que tengo nuevo papá.
  1. Porque me parece muy provechoso por parte de las grandes tiendas y demás vendedores ambulantes que, en nombre del amor, decidan celebrar este día sólo para obtener más ventas. Me parece incluso sumamente estúpido que inocentes parejas caigan en tremenda trampa comercial.

  2. Porque, por culpa de este día, las calles están infestadas de prepúberes emocionadas por salir con el supuesto amor de sus vidas quien las abandonará tranquilamente luego de haberlas deflorado. En general, odio cuando las calles están infestadas de gente.

  3. Porque si sales con sólo una amiga y alguien conocido te ve, pensará automáticamente que se trata de tu nueva enamorada sin importar qué tan fea, gorda, enana o bigotuda seay se la pasará luego preguntándote una y otra vez que desde cuándo estás con quella persona de sexo femenino dudable a la que tú sólo hablas porque la consideras una suerte de animal en peligro de extinción o alguna especie de eslabón perdido entre un Australopithecus y un hombre de Neanderthal.

  4. Porque no encuentro la similitud que hay entre aquel corazón en todo vidrio o pared de tienda y un corazón real, bombeante y especialmente útil.

  5. Porque todos te saludan creyendo que es un día especial cuando en realidad de especial no tiene nada y, específicamente, creyendo que deberían saludarte por la errada idea de ser amigo de uno. ¿De dónde aquella persona saca la idea de la más mínima posibilidad que entre ella y yo exista siquiera algo cercano a una amistad?

  6. Porque por culpa de este día no hay donde poder tirar tranquilamente ya que todos los hostales están llenos.

  7. Porque si no le regalas flores, chocolates, peluches absurdamente inmensos o una tarjeta con forma de alguna especie de arcano corazón y un poema en su interior a tu pareja de turno, ésta se resentirá contigo por no haber obtenido de tu parte lo mismo que a demás miles de mujeres les dieron por este día, cuando se la pasa en las demás fechas celebrables con regalo entiendase aniversarios, cumpleaños, navidades, etc.— deseando recibir algo especial y único.

  8. Porque cuando el color rosa no está presente en hermosos labios de fémina, en pequeños pezones de bonitos senos, en prendas interiores de mujer o en las partes íntimas de ésta, lo detesto.

  9. Porque se celebra con entusiasmo, pero jamás es feriado. ¿Acaso celebrar un día en nombre del amor y la amistad sentimientos supuestamente magnos en el ser humano— no sería la excusa perfecta para pasarla en casa sin necesidad de cumplir con algún tipo de obligación?

  10. Porque si no celebras este día, eres un sociópata, un ser excluído o sencillamente raro.
Y soy bastante feliz con él. Lo toco día y noche: no hay nadie ni nada que me detenga; sólo mi madre, cuando ya es muy tarde, me dice que deje de tocarlo porque con la bulla que hago no la dejo dormir.
Cuando me preguntan ¿y cómo es tu órgano?, extiendo los brazos, abro las manos y exclamo ¡Así de grande! Todos se sorprenden, vaya que es grande, todos piensan. Pero no todos llegan a verlo, sólo algunas amigas cercanas han podido entrar a mi cuarto y apreciar mi órgano. ¡En serio es grande!, todas dicen. Lo es, y si gustas, puedes tocarlo, les respondo a cada una.
Hasta ahora nadie ha sabido tocar bien mi órgano. No culpo a nadie, pues en realidad es difícil. Ni yo mismo lo sé tocar adecuadamente. Requiere bastante práctica, y yo recién estoy comenzando. ¡Ni hablar de tocarlo con ambas manos! En serio lo intento, pero debo admitir que me es más facil tocar mi órgano con una sola, especialmente la derecha, con la cual tengo más práctica.
A veces, cuando estoy solo en mi cuarto tocando mi órgano; mi padre toca la puerta y me pregunta si es que estoy tocando mi órgano, le digo que sí, y entonces entra y ve cómo lo toco. Otras veces entra mi hermano y se anima a tocarlo conmigo. Nos divertimos mucho tocándolo de diversas formas.
Todos son felices con mi órgano: