Maupassant, el buen Maupassant

No soy de los que comen libros ni precisamente disfruta leyéndolos, pero si algo leí y algo me gustó, fue al buen Maupassant. El loco.
Escuché de él por primera vez en mi primer año de la universidad. La profesora encargada del curso de literatura también llamada la literrata, por su parecido a estos roedores lo mencionó en una de sus clases que sólo por suerte presté atención. Mencionó un cuento en especial, llamado El Horla, en donde podían apreciarse los primeros síntomas de una locura que se apoderaba de él.
Intentó suicidarse creyéndose inmortal. Cogió una pistola y apuntándosela a la cabeza, disparó. Su mayordomo, al oír el disparo, corrió hacia su habitación en donde lo encontró gritando ¡Soy el jesucristo follador! ¡Soy invulnerable! ¡Soy inmortal! Pero por algún motivo no le pareció suficiente para demostrar su invulnerabilidad, así que, escéptico, cogió un abrecartas y se lo incrustó en la garganta tres veces. Con esto último demostró que invulnerable no lo era mucho, pero lo de inmortal aún estaba por verse. Claro que también demostró tener huevos, pues si alguien me asegurara que soy invulnerable, no me incrustaría en la garganta ni un plátano sólo para confirmarlo; pero eso es ya otra historia. Luego de esto fue internado para que así no volviera a incrustarse nada en la garganta sólo para saciar su espíritu científico.
En uno de sus ataques de grandeza llegó a gritar Soy hijo de Dios. Mi madre se acostó con Cristo —Cabe aclarar que esto la biblia no lo afirma ni lo niega— No hay mayor relevancia con este suceso; sin embargo, no podía dejar pasar la oportunidad de publicarlo. Así que lo siento. Sigamos, ¿vale?
Una mañana de 1983, después de beber su habitual café con leche [mezclado con sedantes bien molidos sin que se dé cuenta], se puso en cuatro patas y escribió algo en la pared con su lengua. Al terminar, pidió su camisa de fuerza favorita y, a los pocos días, murió ¿No que eras inmortal? ¡Chúpate esa!
Y esto, mis queridos lectores, es una breve y más o menos entretenida historia sobre la vida de Maupassant. Claro que no siempre estuvo loco, quizá, pero eso ya no es tan divertido, por ello no lo conté. Por cierto, existe una controversia sobre su lugar exacto de nacimiento, pero ¿a quién carajos le importa? Nació en Francia y ya está.
Tiene bastantes cuentos interesantísimos, entre estos tenemos El Horla, ¿Quién sabe?, La noche, La cabellera y El miedo. He leído otros tantos más, y ni bien lea algún otro cuento bastante interesante, lo agregaré a la lista. Si quieren leer alguno de los cuentos mencionados sólo hagan click sobre ellos o, si desean tener todos sus cuentos en un único archivo, pueden descargárselo de aquí.

Pregunta, ¿Qué fue lo que Maupassant escribió con su lengua en aquella pared de manicomio? Sé que éste blog es bastante nuevo y que por ello todavía no tiene muchos lectores, aun así, espero sus respuestas.

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