La maldición de Ondina

Una ondina es una ninfa acuática. Bella e inmortal. Lo único que podía poner en juego su condición de vida eterna, era enamorarse de un mortal y salir embarazada de él. Conoció entonces a Sir Lawrence, un brillante caballero de esos muy apuestos y que sólo existen en los cuentos, y se enamoró de él ¡qué tonta! Al poco tiempo se casaron ¡más tonto aun!—, y en uno de esos momentos románticos que ataca a todo hombre enamorado, Lawrence le dijo: Que cada aliento que dé mientras estoy despierto sea mi compromiso de amor y fidelidad hacia ti. Lo cual ayudó a que La Ondina abriera las piernas sin necesidad de llegar a los golpes, pero ello es ya un detalle aparte.
En una de esas noches de pasión y locura, La Ondina salió preñada por ello que en la época no existían otros métodos anticonceptivos además de un preservativo bastante rudimentario hecho con las tripas de algún animal— y al año de estar casados, La Ondina dio a luz. Desde ese entonces, ella empezó a envejecer, y con ello Lawrence fue perdiendo el interés en ella vamos, que a nadie le gustan las viejas.
Un día, La Ondina estaba paseando cerca de los establos, y le pareció escuchar los ronquidos de su amado. Al entrar, lo vio dormido en los brazos de una mujer joven y hermosa algo totalmente justificado. Así que totalmente indignada, le sacó en cara la promesa romanticona que el hombre le había dicho y le dijo: Me juraste fidelidad por cada aliento que dieras mientras estuvieras despierto y acepté tu promesa. Así sea. Mientras te mantengas despierto, podrás respirar, pero si alguna vez llegas a dormirte, ¡Te quedarás sin aliento y morirás!
El pobre hombre, quien no tuvo la culpa que su esposa se volviera vieja, fea, celosa, menopáusica, paranóica, incomprensible..., no tuvo más remedio que mantenerse despierto largo tiempo. Por suerte, la idea de morir si es que dormía le ayudaba a perder el sueño qué ironía, pero pronto no soportó más y cayó en un profundo sueño del cual jamás despertaría: había traicionado su promesa de amor, lo cual le significó su muerte.

Mitología germánica

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