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Donde reside la sapiencia

Dispuesto a descubrir qué es lo que hace al genio digno de su genialidad, me embarqué en una profunda y detenida investigación por todo el maravilloso mundo de internet que me tomó, aproximadamente, 20 larguísimos minutos de mi vida. Para mi sorpresa, la hipótesis que había ideado y la que a mi parecer más validez tenía, no pudo satisfacer mis espectativas, así que me vi obligado a rechazar aquella idea y aceptar, con todo el dolor de mi corazón, que estaba equivocado: No era el bigote el secreto del genio. Así, pedí disculpas a Einstein, Tesla, Gandhi y a algún otro genio más de la historia, y decidí ir por otro camino.
Mientras escribía estas palabras decidí que la presente entrada no podía concluir así sin más, después de todo, el título es lo bastante bonito como para tan poco. Hablaré, entonces, de un curioso estado patológico llamado El Síndrome de Savant o del sabio.
¿En qué consiste? Pues el nombre de por sí prácticamente lo dice todo. Quien lo padece es poseedor de habilidades sobrehumanas, bueno, no sobrehumanas, pero sí bastante superiores a la media. Esto no se da de manera gratuita. Muchos de estos sabios en realidad nacen con alguna parte del cerebro que no se desarrolló bien del todo, así que a manera de compensación desarrollan exorbitadamente alguna otra área.
Hace mucho tiempo leí sobre Stephen Wiltshire, un joven autista que es capaz de volar recordar hasta el más mínimo detalle de una ciudad entera con sólo verla desde un helicóptero puesto en marcha. Otro personaje curioso es Kim Peek, persona que es capaz de recordar 12000 libros en su totalidad, pudiendo leer dos páginas a la vez, una con cada ojo, en tan sólo 8 segundos. Y por último, aunque no menos importante, tenemos a Daniel Paul Tammet, experto en cálculos matemáticos bastante complejos y en aprender lenguas con bastante facilidad. Se le retó aprender el islandés en una semana y, pasada ésta, fue entrevistado en la televisión islandesa en dicho idioma con un habla bastante fluida.


¿Quieres saber más?
http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADndrome_del_sabio

2 comentarios:

  1. Considero que Kim Peek hubiese sido un estupendo bibliotecólogo!

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  2. genial artículo. me quede impactada con eso de leer con cada ojo una página distinta... será xq yo tengo uno solo

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